La historia empezo el 29 de noviembre 2001, cuando la revista Nature publica un estudio de D. Quiste e I. Chapela, dos biologos de la univesidad de Berkeley, California. Este estudio revela que el maîz criollo –o sea el tradicional- del Estado de Oaxaca estâ contaminado por genes Roundup Ready y Bt [1]. Esta noticia sorprende porque Mêxico habia declarado una Moratoria en 1998 sobre el cultivo de maîz transgênico, una planta que estâ en la base del sistema alimenticio nacional. Los dos biôlogos trabajan en colaboraciôn con comunidades campesinas mexicanas cuando descubren la contaminaciôn de las especias criollas por genes transgenicos. El 18 de septiembre del 2001, El Secretario del Medio Ambiente Mexicano confirma la contaminacion luego de una contra-peritaje realizado por sus servicios e indica que el nivel de contaminaciôn serîa entre 3% y 10% [2]. Despuês de la confirmacion, y aceptaciôn por sus pares, los dos biôlogos de Norteamêrica publican su descubrimiento en la revista Nature.
Este estudio atraerá la ira de Monsanto y de los gigantes de la biotecnología particularmente disgustados por las puestas en cuestionamiento hechas sobre su dogma de la no contaminaciôn de las especies salvajes.
La contrataque serâ llevado desde un sito cientifico pro-OGM AgBioWorld, en el cual otros cientificos y biôlogos vendrân a atacar personalemente a Ignacio Chapela.
El mismo día de la publicación del artîculo en Nature, se puede leer en el sitio un correo electrónico mandado por Mary Murphy: “se puede notar que el autor del articulo de Nature, I. Chapela, es parte del directorio de Pesticide Action Network North America, un grupo de activistas […] no es lo que verdaderamente se puede llamar un autor imparcial”. El mismo día, una tal Andura Smetacek, manda al sitio un correo intitulado “Ignacio Chapela: un activista antes de ser un científico” donde se puede leer que M Chapela pudiera haber “sido manipulado por activistas anti-tecnología (como Greenpeace, los amigos de la Tierra, o la Asociaciôn de Consumidores Orgânicos)”. Una verdadera campaña de difamación se pone entonces en marcha, la cual afectarâ la carrera de M. Chapela porque los correos serán mandados a los 3400 científicos de la red AgBioWorld.
Oficialmente AgBioWorld es una fundación con un propósito no lucrativo, que “afirma proporcionar información científica sobre agricultura biológica a los que deciden en el mundo.”Como lo declara su sitio Internet. Pero este sitio estâ albergado por el Grupo Bivings, situado en Washington, el cual es una empresa de comunicación que cuenta entre sus clientes a Monsanto mismo que estâ especializado en el cabildeo en Internet. En un documento destinado a sus clientes intitulado “Marketing viral: como infectar el mundo” el grupo Bivings indica que “para algunas campañas, no es deseable, y puede ser desastroso que el pûblico sepa que su empresa esta directamente implicada.” Más adelante, recomienda a las empresas de “presentar su opinión haciendo creer que viene de un tercero…”. La estrategia quedara vana: en efecto, cuando se regresa a la dirección IP de Mary Murphy y Andura Smetacek, se encuentra uno con la dirección gatekeeper2.monsanto.com, propiedad de la compaña de Monsanto de Saint Louis. [3]
El contrataque habrá aun dado frutos puesto que el 4 de abril 2002, la revista Nature publica una nota editorial inusual que constituye una “desaprobación sin precedente” [4]: con eso fue la primera vez que la revista rechazaba un artículo publicado en su columna. En octubre de 2002, Nature rechaza un artículo del Profesor Ezequiel Ezcuarra, presidente del Instituto Mexicano de Ecología, el cual confirmaba los resultados de Chapela. En 2003, M Chapela pierde su puesto de investigador en biología en la universidad de Berkeley, pero será reintegrado después de una decisión de la justicia por despido abusivo. Despuês dirîa “llevo mi estigma de lanzador de alerta. No tengo presupuesto para llevar las investigaciones que me interesan, porque ahora en Estados Unidos, no se puede trabajar en biología si uno rechaza las firmas de la biotecnología…”
[1] Quist e Ignacio Chapela “Transgenic DNA into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico” Nature n°414, 2001
[2] The New York Times, 2 de octubre de 2001
[3] Le Monde selon Monsanto, M.M. Robin, coédition La Découverte/Arte ed., 2008, p 298
[4] Fred Pearce « Special investigation : the great mexican maize scandal » ; New scientist, Op Cit.














