Al principio de los años 1980, los Industriales Bio-Test Labs (IBT) de Northbrook, uno de los responsables siendo el doctor Paul Wright, toxicôlogo por Monsanto, reclutado para supervisar un estudio sobre los efectos sanitarios del PCB, vive un juicio ruidoso por manipulación de estudios.
Ahora bien IBT, era uno de los principales laboratorios encargados de la realización de pruebas sobre los pesticidas para llegar a la homologación. Buscando en los archivos del laboratorio, los agentes de la EPA descubrieron que decenas de estudios presentaban “serias deficiencias e incorrecciones”, para retomar el lenguaje prudente de la casa. Han también constatado una “falsificación rutinaria de los datos”, destinada a esconder un “nûmero indefinido de muertos en las ratas y ratones” probados.
Entre, los estudios falsificados se encontraban treinta pruebas conducidas sobre el glifosato [1]”.
Los resultados de todas êstas manipulaciones es que la EPA declarô sanos unos pesticidas, que su no toxicidad nunca ha sido probada con certeza y que podrían poner en peligro la salud de los utilizadores y de los consumidores. Todas êstas preocupaciones serán barridas de un reverso de la mano por Linda Fisher, directora adjunta de la División de las pesticidas y de las sustancias tôxicas. Ella declarô a la prensa a propósito de este anuncio: “no pensamos que haya un problema ambiental o sanitario. Aunque sean solamente alegatos , vamos a tomar desde hora medidas preventivas.”
Después del escándalo, la EPA había exigido que las pruebas incriminadas sean “repetidas”, pero como lo destaca en 1998 Caroline Cox en el Journal of Pesticid Reform, “este fraude echa una sombra sobre todo el proceso de homologación de las pesticidas” [2].
Linda Fisher efectuara un trabajo tan eficaz que en 1995, después de diez años al servicio de la EPA, se vera ofrecer un puesto en el seno de Monsanto. Gracias al juego de las “puertas giratorias”, Mme Fisher es ahora a la cabeza de la oficina de Monsanto de Washington, encargándose del lobbying acerca de los decidores políticos.
En 2001, Monsanto decida de regresarla a la EPA, donde se encargara el puesto de Administradora en Jefe (“deputy administrador”), poniéndola en segunda posición en la jerarquía de la agencia. Desde 2004, Linda Fisher es vice-presidenta de la compaña química Dupont. Mme Fischer representa un perfecto ejemplo de una carrera basada sobre “las puertas giratorias”: una misma persona puede ocupar por turno el puesto de regulador público de una actividad industrial y puestos en el sector privado concernado por la misma regulación. La ley de América del Norte reconoce ningún conflicto de interés en este tipo de comportamiento, muy institucionalizado en este país.
[1] ]EPA, Office of Pesticides and Toxic Substances, Summary of the IBT Review Program, Washington, juillet 1983.]. “Es difícil no dudar de la integridad científica, anotaba así en 1978 un toxicólogo de la EPA? Sobre todo cuando los investigadores de ITB explican que han conducido un examen histológico de los úteros tomados sobre unos…conejos machos [[EPA, Data Validation. Memo from K. Locke, Toxicology Branch, to R. Taylor, Registration Branch, Washington, 9 août 1978
[2] Caroline COX, « Glyphosate Factsheet », Journal of Pesticide Reform, vol. 108, n° 3, automne 1998














