La propaganda de Monsanto, la época de Robert Shapiro el « gourou de los OMG »

Robert Shapiro ha llegado a la cabeza de Monsanto en abril de 1995 y se quedarâ hasta enero de 2001. Llamado “el evangelista en jefe de la biotecnología”, el “Fabricante de Imagen” o también el “Gurû de Monsanto”, por la prensa de América del norte, este antiguo abogado nacido en Nueva York presenta una característica que lo diferencia de sus predecesores: es demócrata y reputado cercano a la administración de Bill Clinton. En 1996, la empresa de Saint Louis contribuye generosamente a la campaña por la reelección del presidente Clinton, el cual diera un homenaje a Monsanto en su discurso sobre el Estado de la Unión, el 4 de febrero de 1997. Aunque los partidos políticos se alternan en la Casa Blanca, los métodos de Monsanto siguen siendo los mismos.

Robert Shapiro es reputado por ser un personaje carismático con una fuerza de convicción plena capaz de hacer dudar a sus adversarios mas encarnizados.

Robert Shapiro ha sido primero reclutado en 1979 como director jurídico por la empresa farmacéutica Searle dirigida por Donald Rumsfeld, el mismo que servirá durante la administración de Bush. En 1985, Monsanto compra Searle, que se vuelve la división farmacéutica de la empresa y Shapiro entra en el grupo. En 1990, es nombrado director de la división agrícola encargada del asunto Posilac, la hormona de crecimiento bovina que Monsanto estâ a punto de lanzar al mercado.

Cuando toma la cabeza de Monsanto en 1995, emprende una campaña de relaciones públicas, o mas bien “una revolución cultural” como la llama, con el fin de levantar la fama de la empresa, que sale de varios escándalos y trae los asuntos turbios del Agente Naranja y de la dioxina.

Durante seis años, M. Shapiro darâ a los medios de comunicaciôn su gran letanîa sobre el futuro radiante de un planeta salvado por los OMG los cuales podrían parar el hambre en el mundo y disminuir la contaminación. Quiere un “nuevo Monsanto” que va “salvar el mundo” y cuyo nuevo eslogan comercial es “comida, salud y esperanza”. Así Robert Shapiro galvaniza a sus tropas y los consumidores prometiêndoles plantas fabricadoras de plásticos biodegradables, maíces dando anticuerpos contra el cáncer, aceites de colza o de soya protegiendo de las enfermedades cardiovasculares…etc., una categoría de OMG bautizada como “alicamentos”. Sin embargo estos “alicamentos” quedan en fase experimental y los que han sido probados dejan escepticismo, como el “arroz dorado”.

Robert Shapiro quedara en los anales del Business (comercio) internacional como el que habrá conseguido en los años 90, llevar a Monsanto del estatuto del gigante de la química al de operador dominante en el mercado de las semillas, comprando a precio de oro a la mayorîa de su competencia.

Cometerâ luego un paso en falso en 1998 cuando quiso comprar la firma Delta and Pine, cuando esta ûltima acababa de registrar un gene capaz de producir una toxina esterilizante para las plantas de los cuales sus semillas no podrían ser resembradas. Esta técnica de esterilización conocida bajo en nombre de “gene terminador” ha sido una verdadera bomba en la industria de los OMG porque amenazaba directamente la seguridad alimenticia del planeta rompiendo la cadena de reproducción de las plantas.

En caso de diseminación y de cruce del gene terminador con plantas naturales, eso significaba el fin de la especie tocada. El gene fue prohibido para ensayos y de su cultivo por un moratorio de la ONU en 1998. Esta operación desacredita a Shapiro y sus discursos mesiánicos sobre el rescate del planeta.